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Capítulo 3

DOMAINE JOSMEYER

LLEVANDO LA BIODINÁMICA A ALSACIA.

Autores del capítulo

JEFFREY S. KINGSTON

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JEFFREY S. KINGSTON
DOMAINE JOSMEYER
DOMAINE JOSMEYER
Número 12 Capítulo 3

Cuando recorre sus vides ubicadas en las laderas privilegiadas y codiciadas de la parte más alta del viñedo del Grand Cru Hengst, que se cría entre los pueblos alsacianos de Wettolsheim y Wintzenheim, Christophe Ehrhart, viticultor y director ejecutivo de Josmeyer, realiza varias tareas a la vez. Cuando quedan sólo tres semanas antes de la fecha prevista para comenzar la vendimia, al mismo tiempo que toma puñados de la fértil tierra de piedra caliza de color naranja tostado para calcular su contenido de agua tras las lluvias recientes, evalúa la salud de los racimos ya regordetes de uva riesling y las hojas que los reparan por algunos momentos del sol antes de la lluvia que amenaza caer de nuevo y, rápidamente, diagnostica los daños que ha padecido una vid. Nada escapa a su ojo de experto.

Al mismo tiempo va contestando las preguntas que le hacen acerca del nuevo sistema, en las escalas temporales de elaboración del vino francés, de Grand Cru que se ha establecido en Alsacia. En el transcurso de la discusión abunda en frases irónicas. Varios cientos de metros ladera abajo, en una parcela adyacente a otra de las del Domaine Josmeyer, plantada con cepa de auxerrois cuyo vino se embotella bajo la denominación “H”, Ehrhart señala un marcador que quedó de la vinificación en la época romana en esta colina. Lo irónico no es que los romanos elaborasen vino aquí en el siglo IV y que desde entonces se haya seguido haciendo buen vino, sino que los franceses no se decidieron a clasificar éste y otros cincuenta viñedos alsacianos como Grand Cru hasta hace menos de treinta años.

DOMAINE JOSMEYER
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DOMAINE JOSMEYER

LAS ESTRELLAS DEL DOMAINE JOSMEYER PROCEDEN DE LOS PRESTIGIOSOS VIÑEDOS BRAND Y HENGST GRAND CRU.

Parece que las nuevas denominaciones Grand Cru se demoraron como consecuencia de un exceso de democracia. De hecho, la primera Comisión de los Grand Cru se creó en la región en 1973, mas sus esfuerzos no sirvieron de nada ya que no logró llegar a un acuerdo sobre las parcelas a las que se debía conferir la prestigiosa denominación que significa que son mejores que el resto de las parcelas. Tuvo más éxito dos años más tarde en 1975, pero esas clasificaciones y las normas conexas no entraron en vigor hasta 1983. Tiempo suficiente para que los disidentes aceptaran el nuevo orden. Ehrhart, actual vicepresidente de la Comisión, es optimista con respecto a los progresos realizados. Cincuenta y un zonas han sido designadas como Grand Cru; su Domaine Josmeyer tiene la suerte de que la totalidad de sus 26 hectáreas de explotaciones vitícolas incluyen grandes explotaciones en dos de ellas, Hengst y Brand. Además de haber identificado las cincuenta y un zonas Grand Cru, se han establecido reglas sobre las uvas que reúnen los requisitos para el etiquetado de la botella como Grand Cru: riesling, gewürztraminer, pinot gris y muscat d’Alsace. Cuando le piden que prediga si la trayectoria actual hará que el sistema se parezca más, por ejemplo, al de Borgoña, donde no sólo se han designado los viñedos Grand Cru sino también los Premier Cru, que están tal vez un nivel por debajo pero a pesar de eso son de calidad superior, Ehrhart se encoge de hombros. También se encoge de hombros ante preguntas acerca de la subdivisión de los relativamente extensos viñedos Grand Cru, en parcelas más chicas con nombre, de nuevo como en Borgoña, para permitir que haya más expresiones concretas de terruño o pago. 

BAJO LA DIRECCIÓN DE UN TRÍO: LAS HERMANAS ISABELLE Y CÉLINE MEYER Y CHRISTOPHE EHRHART. AQUÍ EN COMPAÑÍA DE JEAN MEYER, EL PADRE DE LAS HERMANAS.

Al margen de la evolución en curso del sistema de los Grand Cru en Alsacia, la finca Josmeyer de Ehrhart está perfectamente posicionada. Oficialmente, todos los viñedos Grand Cru son iguales, pero, de forma no oficial, hay tres o cuatro de ellos que se han establecido como lo mejor del Grand Cru y dos de los mejores son Hengst y Brand, las estrellas de la variedad de vinos Josmeyer (otros Grand Cru están trabajando para expresar más plenamente sus posibilidades). A vuelo de pájaro, las parcelas de Brand y Hengst están separadas sólo por 3 ó 4 kilómetros, mas, a pesar de la proximidad, son dos viñedos muy diferentes. La diferencia no se debe a la exposición, ya que ambos están orientados al sur, sino al suelo. En el caso del Brand se trata de un suelo arenoso formado por descomposición del granito. Sus vinos suelen ser cristalinos y perfectamente definidos. Ehrhart prefiere utilizar el término francés “ciselés”, que significa “labrados”. La tierra más fértil del Hengst imprime un carácter muy diferente. Se compone de piedra caliza densa, lo que aumenta la calidad y la potencia del vino. Ambos, sin embargo, se benefician de un peculiar microclima. Mientras Ehrhart observa el valle, cuna de Wintzenheim donde se encuentra la bodega Josmeyer, y mira hacia Brand en la colina opuesta, señala una anomalía de la precipitación. La forma de las colinas que dominan al oeste hacia el valle de Munster protege de la lluvia. A veces cuando cae un chaparrón en Munster, o hacia el norte en Kaysersberg, o a 30 kilómetros al este en Alemania, en Brand y Hengst el tiempo es seco. El microclima de la zona registra un tercio de la pluviosidad de las zonas circundantes, lo que en la época de la vendimia puede asegurar la calidad.

Domaine Josmeyer es una bodega familiar en la que han trabajado cuatro generaciones desde su fundación en 1854. Hoy está dirigida por un triunvirato: dos hermanas, Isabelle y Céline Meyer, y Christophe Ehrhart, quien llegó a la bodega en 1995 a raíz de su enlace con Isabelle. Aunque ahora están divorciados, existe una armonía perfecta entre los tres en cuanto a la división de tareas y la gestión de la bodega Josmeyer. Christophe se ocupa de los viñedos y es el director ejecutivo. Isabelle es la enóloga. Céline es la presidente de Josmeyer y se encarga de las finanzas y la administración. La manera en que interactúan entre los tres y el desfile de turistas por las salas de degustación durante un fin de semana lluvioso son reveladores de su amor por el oficio y de la pasión compartida que sienten por sus vinos. Un buen ejemplo de ello es el de una joven pareja del Brasil, que no hablaba francés y que entró en la sala de degustación con muchas ganas de catar los vinos. Era evidente que no tenían la más mínima intención de comprar. Sin embargo, fueron muy bien recibidos, se les ofreció una amplia selección de vinos para degustar y, tratando pacientemente de superar las barreras del idioma, contestaron sus preguntas con entusiasmo.

Una prueba de la dedicación de los tres a la bodega y a la calidad de sus vinos es el fervor casi religioso con que aplican las técnicas biodinámicas desde 1998. Hoy, una gran brecha separa las prácticas vitícolas, no sólo en Francia sino en todo el mundo. Los modernistas han adoptado la tecnología en todo su esplendor. Los análisis químicos, los insecticidas, los herbicidas, los fungicidas y los fertilizantes artificiales son indispensables para la gestión de la viña. Si la viña tiene aspecto de cansada, se le “da una píldora”, no en sentido literal sino figurado, por supuesto. Existe un remedio químico para cada mal. En el caso de la biodinámica ocurre exactamente lo contrario. Primer principio: no usar productos químicos en los viñedos, y punto. Ni un poco, ni a veces, ni nunca. La gestión del viñedo se convierte en algo semejante a la agricultura ecológica. Ehrhart, de hecho, confecciona su propio compost y fertilizante. Se trata de una infusión con mezcla de seis hierbas diferentes y corteza, más las lías y los tallos restantes que en su opinión aportan los nutrientes ideales para las vides. Manzanilla, corteza de roble, ortiga, etc. maceran juntos durante un año y luego se esparce este brebaje en los viñedos.

No obstante, en Josmeyer se va incluso más allá que los demás modernistas. Y ahí entra la biodinámica, cuyas prescripciones son casi místicas. La biodinámica requiere una serie de prácticas, cuya descripción puede parecer extravagante a primera vista. Los pasos a seguir están numerados del 500 al 509. Veamos, por ejemplo, el paso 500: consiste en tomar un cuerno de vaca ahuecado, rellenarlo con una mezcla de estiércol y en enterrarlo en el viñedo a finales del otoño. Luego, en primavera, hay que extraer el cuerno y rociar su contenido, claro está que diluido, por el suelo del viñedo. Muchos ceños se fruncen cuando se llevan a cabo este y otros rituales de la biodinámica. Sin embargo, esta práctica tiene algún sustento científico. El cuerno de vaca constituye un medio ideal para que crezca una multitud de bacterias probióticas. El análisis de la mezcla resultante del relleno y el enterramiento muestra la existencia de una concentración singularmente rica de esas bacterias. ¿Producen esas actuaciones bacterias útiles en cantidad y de calidad mesurablemente mejores que, por ejemplo, su crianza en placas de Petri en una empresa farmacéutica? Nadie lo sabe. Un suelo fértil, cabría decir, para estudios científicos. Pero Josmeyer y otros discípulos, como el famoso Domaine Leflaive de Puligny-Montrachet (cuyos vinos están entre los más codiciados del mundo) defienden con gran convicción que los métodos no sólo funcionan sino que son vitales para la calidad de sus vinos.

DOMAINE JOSMEYER
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LAS PRESCRIPCIONES DE LA BIODINÁMICA SON CASI MÍSTICAS.

Con análisis científicos efectuados por homólogos y que hayan dado resultados definitivos, o sin ellos, hay un argumento que Ehrhart aduce y que tiene un gran peso lógico: el empleo excesivo de productos químicos en las viñas, cuando los vinateros recurren a ellos como un hipocondríaco al que dejen solo en una farmacia, es peligrosísimo. La aplicación sucesiva de multitud de productos impide ver con claridad la causa de cualquier enfermedad. Ehrhart nos indica una vid estresada del viñedo de Hengst. Al examinarla de cerca, puede ver las señales de una invasión de hongos que han penetrado en el tronco y avanzan hacia las raíces. Tiene una lógica convincente su argumento de que si hubiese tratado la vid con diversos productos, no tendría ni idea de su causa. ¿Demasiada cantidad de un producto? ¿Demasiado poca? ¿Y de cuál?

La entrega a las técnicas naturales no se limita a las vides y llega hasta la bodega Josmeyer. Todas las uvas se vendimian a mano y una vez que llegan y se colocan en las cubas se las prensa suave y largamente, hasta durante doce horas, dependiendo de la añada. Luego, después de fermentar, todos los vinos, y la producción de Josmeyer comprende riesling, gewürztraminer, pinot gris, auxerrois y riesling vendimiado tardíamente, se trasvasan a grandes tanques de roble, donde permanecen nueve meses. Josmeyer registra las fases de la luna en que se ponen los vinos en los tanques y los trasvasa a las botellas en función de la fase lunar. Hay algunas excepciones de poca monta, como una reducida cantidad de pinot noir que se trasvasa a barricas de roble, el recipiente tradicional del pinot. Apartándose, aunque sea ligerísimamente, de la escuela partidaria de la no intervención al 100%, Josmeyer añade cantidades muy pequeñas de azufre para ayudar a preservar el vino. Ehrhart sostiene que sería insensato descartar completamente el azufre en vinos que se llevan fuera de Alsacia. Aunque se pueda añadir una pequeña cantidad de azufre, ya no pone azúcar, el método denominado chaptalización, para incrementar la graduación alcohólica de los vinos, práctica que Ehrhart abandonó en 1996.

DOMAINE JOSMEYER

LAS TÉCNICAS NATURALES SE APLICAN CON ENTREGA TANTO EN LOS VIÑEDOS COMO EN LAS BODEGAS.

Lo mismo que muchos vinos de domaine de Alsacia de primera fila, los de Josmeyer se dividen en una compleja matriz de variedades, viñedos y añadas. Del viñedo de Hengst procede un riesling Grand Cru, un riesling Grand Cru de vendimia tardía, un gewürztraminer Grand Cru, un pinot gris Grand Cru y un auxerrois, que, como no es una de las uvas aprobadas en aplicación de las normas sobre el Grand Cru, se etiqueta como “H”. En la cima de la pirámide de Hengst se encuentra el riesling Grand Cru “Samain” escrito con letras griegas. El vino “Samain” infringe la norma que prohíbe etiquetar específicamente una parcela determinada de una zona designada Grand Cru. Los adeptos del borgoña se deleitan, naturalmente, con que se especifiquen viñedos concretos, para diferenciar, por ejemplo, el Chevalier-Montrachet del Bâtard-Montrachet, que son viñedos Grand Cru de Puligny. Ahora bien, como el sistema aún no ha llegado a esa fase en Alsacia, “Samain” indica el momento de la vendimia; lo que pasa es que, además, todas las uvas “Samain” proceden de la preciada ladera superior de Hengst. Se elabora una gama similar de variedades de Brand, aunque actualmente no forma parte de la mezcla la uva gewürztraminer. En el extremo inferior, Josmeyer ofrece vinos riesling, gewürztraminer, pinot gris, muscat, pinot noir, pinot blanc e incluso un sylvaner de parcelas que no son Grand Cru.

EN UN UNIVERSO DEL VINO EN EL QUE LOS PRECIOS NO DEJAN DE SUBIR, ALSACIA OFRECE VINOS NOBLES Y ARTESANALES POR SÓLO UNA PARTE DE LOS PRECIOS DE OTRAS DENOMINACIONES FRANCESAS.

Hay un tema unificador que no sólo se aplica a la amplia gama de vinos de Josmeyer, sino a Alsacia en general y que es motivo para que los consumidores de vino se alegren. Cuando uno se ha acostumbrado a la locura de precios que impera actualmente en los burdeos, borgoñas y ródanos, las listas de vinos de Alsacia le parecerán una reliquia del pasado. El calendario se ha remontado a hace treinta años y ofrece vinos nobles de calidad elaborados a mano, por sólo una parte de los precios en vigor en otros lugares. ¡Tomen buena nota los enólogos ahorradores!

DOMAINE JOSMEYER

AÑADAS Y NOTAS DE CATA

2011 PINOT BLANC “MISE DU PRINTEMPS”
Es una mezcla de uvas pinot blanc y auxerrois, etiquetada como pinot blanc. Las normas vigentes en Alsacia exigen que todos los vinos etiquetados con el nombre de una uva estén compuestos por un 100% de la misma, salvo el pinot blanc, cuyo porcentaje puede ser de hasta sólo el 1%. Tiene una personalidad fresca, accesible y nítida, con dejos de piña. Este vino se bebe fácilmente.

2010 “H”
Cultivado enteramente en Hengst, el vino “H” tiene prohibido utilizar la designación de Grand Cru porque es de uva auxerrois, que aún no ha sido reconocida oficialmente como Grand Cru. Su carácter se semeja a un chablis Premier Cru elaborado finamente. Hay focalización y precisión en la fruta, equilibrada con mineralidad. El peso en el paladar es impresionante, lo mismo que la mantequilla en el acabado.

2010 RIESLING “LE KOTTABE”
Impresionante concentración con acidez vivaz y especias exóticas.

2009 RIESLING GRAND CRU BRAND
Fabulosa precisión y acidez vivaz. Notas complejas que ofrecen frutas exóticas y pomelo. Un vino de raza.

2009 RIESLING GRAND CRU HENGST
Más potente, muscular y redondo que el Brand. El aroma a cáscara de lima da paso a pomelo y mantequilla en el paladar. Excelente vida.

2008 RIESLING GRAND CRU HENGST “SAMAIN”
Un superventas. Potencia y concentración impresionantes. Madurez equilibrada con una acidez perfecta. Notas de piña y nectarina. El “Samain” no se elabora todos los años.

DOMAINE JOSMEYER
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2009 PINOT GRIS “LE FROMENTEAU”
Se aparta del “antiguo” estilo de pinot gris demasiado empalagoso y dulce. Aroma a ahumado y carnoso. Este vino blanco tiene una clara personalidad de tinto.

2005 PINOT GRIS GRAND CRU BRAND
Potente y con acidez y focalización brillantes. Humo y dejos de carne entreverados con durazno maduro dulce. Fabulosa duración.

2001 PINOT GRIS GRAND CRU BRAND
Más afrutado que el 2005. Predominan los melones y albaricoques maduros. Peso y concentración impresionantes.

2010 GEWÜRZTRAMINER “LES FOLASTRIES”
Muy dulce, respaldado con ácido y especias pronunciadas. Nariz especiada. Un bailarín.

2007 GEWÜRZTRAMINER GRAND CRU HENGST
Ola tras ola de especias exóticas surgen de la copa. Impresionante madurez, refrenada con precisión y vivacidad. Acabado de canela que dura enormemente.

2001 RIESLING GRAND CRU HENGST DE VENDIMIA TARDÍA
Muy profundo y maduro con una nariz expresiva de albaricoques maduros, piñas y especias exóticas. Capas de fruta madura en la boca equilibradas elegantemente con ácido. Este vino de vendimia tardía no se elabora todos los años.

Capítulo 04

L-EVOLUTION R La ratrapante hace su entrada triunfal en un reloj deportivo

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JEFFREY S. KINGSTON
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