Capítulo 3
En la cima de la pirámide de las grandes complicaciones se encuentra la Grande Sonnerie.
Grandes sonneries, petites sonneries, repetidores de minutos. ¿Qué tienen en común y, sobre todo, cuáles son las diferencias? El punto en común es fácil de definir: todas anuncian la hora mediante el sonido. Asimismo, conviene señalar que todas ocupan los puestos más selectos y rarificados en la cima de la Alta Relojería, pues combinan la máxima exigencia de precisión en la construcción de los mecanismos sonoros clave con el arte —algunos dirían incluso la poesía— en la producción del sonido.
Las grandes y las petites sonneries se distinguen de los repetidores de minutos en que su sonería marca el paso del tiempo. No se requiere ninguna acción por parte del propietario: la sonería se produce automáticamente cuando el reloj alcanza puntos definidos en el tiempo, generalmente la hora y en los cuartos. Los relojeros denominan esto «au passage». Aunque tanto la grande como la petite hacen sonar la hora automáticamente, existen diferencias entre ambas que describimos a continuación. En marcado contraste, un repetidor de minutos solo hace sonar la hora cuando el propietario activa el mecanismo para ordenar la sonería.
¿Cómo se señala la hora? Dicho de otro modo, ¿cómo compone el reloj de forma audible la hora tal como la muestran las agujas? En el caso de los repetidores de minutos clásicos, cuando el propietario activa la sonería, el mecanismo, a partir del tren de rodaje del reloj, «lee» mecánicamente la hora actual, el cuarto de hora actual y el minuto actual, tal como se muestran en la esfera. La práctica habitual utiliza dos tonos: uno, al que por comodidad llamaremos «dong», y otro más agudo, llamado «ding». La hora se toca primero con la nota grave «dong». A continuación se marcan los cuartos de hora mediante una combinación de ambos tonos: ding/dong. Por último, los minutos se indican con la nota aguda «ding». En cada caso, el número de golpes señala la cantidad correspondiente. Tomemos el ejemplo de las 5:53. El repetidor de mi- nutos señalaría la hora con cinco golpes de la nota grave (dong, dong, dong, dong, dong), seguidos de un golpe de la nota aguda e inmediatamente la nota grave, con la combinación repetida tres veces: ding/ dong, ding/dong, ding/dong (es decir, tres cuartos, esto es, :45), y concluiría con ocho golpes de la nota aguda ding, ding, ding, ding, ding, ding, ding, ding (puesto que :53 son 8 minutos después de :45). ¿Qué sucede en los primeros 14 minutos después de la hora, cuando aún no ha llegado el primer cuarto? La mayoría de los repetidores de minutos hacen sonar la hora, insertan una pausa y luego hacen sonar los minutos. Más adelante abordaremos un perfeccionamiento de la sonería para este intervalo inicial. Dado que el propietario puede activar la sonería en cualquier momento, el movimiento lee y reproduce hasta el minuto exacto en curso.
Las grandes y las petites sonneries son diferentes. En el caso de una grande sonnerie, la sonería ocurre al paso de cada hora completa y de cada cuarto. De manera simplificada, una grande sonnerie —uno podría sentirse tentado a decir «la construcción más simple»; sin embargo, ninguna grande sonnerie es realmente simple— funciona de forma similar a un repetidor de minutos: la hora se toca con las notas graves «dong» y los cuartos se hacen sonar con la combinación ding/dong. Por ejemplo: a las 2:30, esta grande sonnerie tocaría dong, dong para las dos horas y ding/dong, ding/dong para los treinta minutos, es decir, dos cuartos. Un elemento clave: para ser clasificada como grande sonnerie, en cada cuarto de hora la sonería de las horas debe producirse primero, seguida de la sonería de los cuartos. En otras palabras, la sonería de las horas siempre precede a la sonería de los cuartos.
Cabría imaginar que, en relojería —un arte obsesiva- mente dedicado a la precisión—, la terminología avanzaría en paralelo, reflejando esa exactitud. Sin embargo, el término «petite sonnerie» se aparta de esta norma consagrada, ya que la definición de «petite» parece revelar cierta flexibilidad o imprecisión. Dicho de otro modo, algunas petites sonneries son más «petite» que otras y, sin embargo, llevan el mismo calificativo. Las petites sonneries «más petite» solo hacen sonar la hora completa, sin tocar los cuartos en absoluto. Otras, que también se llaman «petite», hacen sonar la hora en la hora y los cuartos (:15, :30 y :45), sin reproducir la hora antes de los cuartos. Comparémoslas con una grande sonnerie. A las 2:30, una gran- de sonnerie tocaría dong, dong seguido de ding/dong, ding/dong. Una petite tocaría únicamente ding/dong, ding/dong, y la primera variedad de petites no haría sonar nada en absoluto a esa hora.
Hasta aquí hemos trazado el contraste entre el repetidor de minutos y las dos variedades de sonneries «au passage» en la composición de las sonerías. Pero existe una diferencia aún más profunda en las construcciones. En el caso de los repetidores de minutos clásicos, la energía para la sonería la aporta un pequeño muelle de barrilete que se carga mediante el acto del propietario de tirar de una corredera o, en algunos casos, pulsar un botón. Tanto para las grandes como para las petites sonneries, la energía para la sonería la aporta el propio movimiento. La mayoría de las construcciones logra esto dotando al reloj de dos barriletes: uno para el tren de rodaje del reloj y otro para la sonnerie; ambos, por lo general, se cargan mediante la corona.
Aunque la categoría de la grande sonnerie no admite el mismo grado de flexibilidad que las petites, existen elaboraciones que elevan la sonería grande a un plano más alto y sofisticado. Como cabría esperar, estas elaboraciones van acompañadas de una complejidad exponencialmente mayor del movimiento. Un breve tutorial sobre construcciones de sonería: en un pasado lejano, en la era de los primeros relojes de bolsillo, el tiempo se hacía sonar de dos maneras: mediante un golpeteo no musical de un pequeño martillo sobre el fondo de caja, o mediante notas musicales producidas por un pequeño martillo que golpeaba una campana. Ambos métodos históricos presentaban desventajas significativas: el sonido tosco de la variante sobre el fondo de caja, o las construcciones excesivamente gruesas del género de campana. Todo eso cambió cuando el legendario relojero Abraham-Louis Breguet revolucionó las sonneries al producir tonos musicales con un pequeño martillo que golpea contra un anillo metálico que circunda el movimiento. Este avance inspirado permitió combinar musicalidad y delgadez en un solo movimiento. Cada tono suele ser producido por un martillo y su anillo metálico asociado, a menudo denominado «gong». Así, para las varieda- des de sonnerie «ding» y «dong» mencionadas anteriormente, habría una combinación martillo-gong para el «ding» y otra para el «dong». Hoy, este avance se ha vuelto universal y está presente prácticamente en todas las sonneries.
Los cuatro martillos de la sonería.
Actualmente, la norma para grandes sonneries, petites sonneries y repetidores de minutos es la variedad de dos tonos «ding» «dong», construida utilizando dos martillos, cada uno con su gong asociado. Sin embargo, existen diseños de vanguardia que van más allá de la construcción de dos martillos y dos tonos. Al añadir más martillos, que permiten tonos adicionales, se abren nuevas fronteras: la sonería puede trascender los dos tonos y adentrarse en el dominio de verdaderas melodías. Naturalmente, el grado de complejidad del movimiento aumenta de forma drástica a medida que se incorporan martillos y gongs adicionales. Como veremos en el artículo «Dos Melodías», existe un nivel aún más elevado cuando la sonnerie está concebida para ofrecer más de una melodía.
Existen otras posibles elaboraciones sofisticadas. En los relojes de pulsera, las grandes o petites sonne- ries preexistentes, en la hora, solo hacen sonar la hora. Para otorgar mayor protagonismo al paso del tiempo, es posible hacer sonar no solo la hora, sino también los cuatro cuartos.
Para el propietario, la sonería de cuatro cuartos durante la hora ofrece la oportunidad de escuchar una melodía completa. Aunque esta elaboración pueda parece sencilla, constituye un verdadero «tour de force» desde el punto de vista técnico, pues consume considerablemente más energía del barrilete de la sonnerie, o que requiere un diseño cuidadosamente estudiado para permitir este almacenamiento de energía adicional.
La función de repetidor de minutos también puede perfeccionarse. En la mayoría de los repetidores de minutos, cuando se activa la sonería durante el periodo comprendido entre la hora completa y los 14 minutos —es decir, cuando aún no ha llegado ningún cuarto—, se produce una pausa entre la sonería de la hora y el inicio de la sonería de los minutos. Esta pausa representa el intervalo en el que, de haber- se alcanzado los 15 minutos, se haría sonar un cuarto. Los relojeros denominan este intervalo «cuarto fantasma»1. En lugar de insertar este periodo de silencio, un diseño más avanzado conecta directamente la sonería de la hora con la de los minutos, eliminando el «cuarto fantasma».
En un pasado lejano, las grandes sonneries y las petites sonneries eran el dominio exclusivo de los enormes relojes de iglesia de ciudades o pueblos. Su sonería del tiempo, au passage, regulaba la vida de los ciudadanos que vivían dentro del alcance auditivo de sus campanadas. No deja de ser un milagro de miniaturización que esa misma encantadora sonería del tiempo haya podido trasladarse al reloj de pulsera.
1 A veces esto se denomina «temps mort des quarts».